De la ficción a la leyenda

“De la ficción a la leyenda. Por la senda del vampiro Lestat”

1.- Nacer a las tinieblas.

“Yo iba a morir en el temor divino

pero él quería la savia de mis venas…”

Santa Sabina, Una canción para Louis.

El subgénero de las novelas de vampiros tiene como año cero 1897, el año de Drácula. Desde mayo de ese año la figura del vampiro es desdoblada en un antes, (el folklore, el Vampiro de Polidori, carmilla, Sir Francis Varney, etc.) y un después (Lugosi, La Casa Hammer, Matheson, etc.). Así, dentro de una posible cronología vampirica podemos señalar la publicación de la novela de Stoker como el comienzo de la era Draculiana. Durante esta era el vampiro se hace masivo, convirtiéndose en un camaleón y un espejo que refleja los miedos de las épocas por la que se deposita su sombra.

1976 es el año del nacimiento del Antidracula.

Es en este año en que aparece publicada por primera vez la novela que Anne Rice había escrito tres años antes inspirada por la muerte de su hija a manos de la leucemia. Y en esta novela nos encontramos por primera vez con Lestat.

Pero reflejado en los ojos de Louis.

Louis es la maldición, el héroe trágico por excelencia. Nos encontramos con él como nos encontramos con una época y una visión de mundo. El problema que plantea Louis es el problema que aún plantea una sociedad como la que vivimos. El problema religioso. Este problema no es otro que el que dice que es más importante el creer que el obrar. Esta visión paulista1 choca a Louis cuando su hermano muere al no ser comprendido en su mística religiosa. Lo que entendemos aquí es que una sociedad como en la que se mueve Louis o la nuestra (y me refiero específicamente a la chilena) carece de conexión con lo sagrado. En este medio el estado de comunión con lo otro, lo divino, es privativo de las leyendas, no del prójimo. Louis dice que era más factible, para el cura que lo aconseja, que San Francisco tuviera visiones pero no su hermano. Este tipo de medio ocupa la navaja de Ocaam en lo que se refiere a lo sobrenatural. Si hay algo sobrenatural, cosa difícil, es de procedencia satánica.

Así, cada hecho de la vida que nos conecte con lo sagrado, lo no profano, debe ser reprimido so pena de ser acusado de locura en el mejor de los casos, o satanismo, en el peor. Esta represión no es otra cosa que un suicidio, o mejor dicho un asesinato de una existencia individual unida a lo sagrado a manos del contrato social.

En sus conversaciones con Carl Gustav Jung, Miguel Serrano nos cuenta que ambos creían que la misión del ser humano era iluminar la oscuridad del creador, o dicho de otra manera, suicidarse u otorgar sentido a la existencia. Este “huir o llenar de magia”2 se presenta a Louis encarnado en un vampiro que le ofrece la posibilidad de nacer a las tinieblas. La narración de este nacimiento o conversión, remite a una de las fuentes reconocidas por Anne Rice como lo es Carlos Castañeda quien, en Relatos de Poder, describe la entrada a un estado de conciencia alterado frente a un arbusto muy parecido a la contemplación de la noche con los Ojos del Vampiro de Louis. Los estados alterados de conciencia nos hacen participar de otra realidad donde las coordenadas espaciotemporales son transversales a las cotidianas. El vampiro entra en el reino de la inmortalidad con “ojos nuevos para visiones nuevas”3, en un estado de conciencia preparado para un tiempo vital distinto.

A propósito de los ojos nuevas para visiones nuevas, no volveremos a encontrar con Nietszche más adelante.

El siguiente paso es la cacería, el reencuentro con el cuerpo de cazador que habita en nosotros. Los sentidos se agudizan, el cuerpo se calibra, la mente se abre a la percepción, como un todo diseñado para la Sangre. Esta sangre recuerda un estado de lactancia primigenia, ya que es el único alimento para el vampiro, y suple no solo las necesidades nutritivas sino que también las sensuales. El vampiro es un ser que se conecta con el caos primordial a través de la succión de la Sangre, no como tejido sino que como suma de la vida o Vitae como se diría en Vampiro, La Mascarada. Este concepto lo encontramos en diferentes culturas, cosmologías y ficciones: Chi, para los chinos, Ka para los egipcios, Orgón para Wilhem Reich, el Archeos de Paracelso, la Fuerza de Star Wars, el Quickening de Highlander.

Así vemos a Louis descender los peldaños que conducen a lo inferior, a lo primario, a la Mater Terra, la materia. En Louis este encuentro con la profundidad de la materia es Maya, ilusión, esa ilusión que trae dolor.

2.- La Senda Del Diablo.

“Era un villano, un mentiroso, un fanfarrón…

a medianoche se colaba por las ventanas de las casas…

le mordía el cuello a las nenas…

pero nos enamoró a todos porque era como era…

era un verdadero e integral bandido.”

Miguel Bosé, Introducción a Amante Bandido.

Al comenzar estas líneas dije que Lestat era el Antidrácula, ahora voy a desmenuzar semejante acusación.

Ambos son aristócratas.

Ambos son decadentes.

Ambos están anclados en el anacronismo.

Pero uno es la sombra, la niebla, la existencia tangencial y por defecto, por deducción. Drácula es corrupción de formas. No tiene reflejo, no se reproduce en el orden natural, es una nebuloso. Es la invasión en el seno del Imperio Británico. Satán, el enemigo.

Lestat es luz, el reflejo en el espejo y las vitrinas. La presencia bajo los focos de luz y los flashs. La imagen en las pantallas de televisión. Prometeo desencadenado. Apolo, matalobos. Dionisios en San Francisco. Lucifer, el portador de luz.

A diferencia de Louis, Lestat nace a las tinieblas contra su voluntad, no es seducido, sino violentado. Aunque quizás su conversión en vampiro no sea precisamente el momento en que se transforme en inmortal y con ello escape del orden natural del universo. A mi entender, Lestat se transforma en inmortal cuando, a fines del siglo XVIII, sale de su castillo en la Auvernia montando su caballo con la espada de un antepasado que participó en las Cruzadas dispuesto a matar lobos. Según nos cuenta Gérard de Sède4, en la astrología antigua el lobo era el símbolo del invierno expulsado por la llegada del sol. De ahí derivaba el epíteto de matador de lobos que le daban los griegos a Apolo. En la concepción cíclica del tiempo del grueso del paganismo, el enfrentamiento del sol con el invierno, es una especie de misa, donde se sacrifica un animal para obtener una Eucaristía que permita el nacimiento del nuevo sol, el niño brillante. Tenemos a Lestat matando al lobo con una espada de otro tiempo, convirtiendo al lobo, que como Fenrir5 es símbolo del tiempo y el ciclo, en símbolo de eternidad. El Lestat de Lioncourt que surge de esta misa es un Lestat que se enfrenta al Instante Tenebroso, el momento en que comprende que tras la muerte no hay redención, ni respuestas ni esperanzas de reencarnación.

Lestat es convertido en vampiro por sus características regias, sus ojos azules como el cielo, su cabello rubio como el sol. Posee las características del héroe solar. Lo podríamos comparar con el As de Bastos. Una vez con los Ojos del Vampiro, Lestat comprende el mundo como un Jardín Salvaje, un lugar donde la belleza es el valor máximo, donde la fuerza y la belleza dan sentido a la existencia, y ser vampiro es la forma perfecta para disfrutar el jardín.

La exploración del Jardín Salvaje la podemos dividir en tres estadios simbolizados en tres personajes que acompañan a Lestat. Tres personajes que parecen encarnar el sac, sic, ananda (fuerza, belleza y sabiduría) del hinduismo samkya.

Gabrielle, La Fuerza. Gabrielle es la madre de Lestat y la Hija Oscura de este. Cuando es transformada en vampiro por su hijo, Gabrielle comienza a explorar el Jardín Salvaje a niveles que Lestat apenas había sospechado. Tal vez es su femineidad la que la conecta de manera más fuerte con la naturaleza, y la que le otorga el valor para explorar y experimentar en su nueva condición. Parece ser la encarnación del aforismo nietzscheano “lo que no me mata, me fortalece.”

Armand, La Belleza. En Armand, Lestat encuentra una de las claves de la obra de Anne Rice, las relaciones y vínculos que trascienden las mezquindades sociales y atávicas, a la vez que la censura autoimpuesta incluso a niveles inconscientes. Nos aproximamos aquí con una sensualidad que nos conecta a diferentes niveles y nos permite comunicar con otros códigos.

Marius, La Sabiduría. Poco después de la Misa del Lobo, Lestat tiene esa revelación que denomina el Instante Tenebroso, el momento en que percibe la muerte como “Una muerte real, total, inevitable, irreversible y que no daba respuestas a nada.” Luego, el Vampiro Lestat emprende una travesía en busca de esas respuestas que la muerte no le dará. Y en cierto modo, se las da Marius, en la forma de una mitología que conecta los vampiros con el signo de Caín, y con las historias de dioses que descienden a los infiernos para que vuelva a brotar la naturaleza. Otra vez el tema de la misa y el ciclo.

Podríamos hacer un paralelo entre el descensus ad inferos de Louis y La Senda del Diablo de Lestat, a fin de cuentas en ambos casos nos encontramos con un desmembramiento de la realidad y la materia de esta. Claro que en Lestat esta ilusión de la materia es a la vez Potencia. Posibilidad de dar sentido y reencantar la existencia.

3.- El Panteón Oscuro.

“¿Un ser único? Ni mucho menos.

Que yo sepa, existen unos veinte vampiros en el mundo.

A la mitad de estos los conozco íntimamente,

y a la mitad de éstos los amo.”

Anne Rice, Memnoch, el diablo.

La trama de la Reina de los Condenados es coral. En ella somos introducidos en un intricando tapiz de voces que nos hablan de la rebelión del Vampiro Lestat contra las Leyes Oscuras. Rebelión que provoca el despertar de Akasha6, La Reina de los Vampiros, dispuesta a crear una nueva era de reinado femenino en la tierra.

La relación que se establece entre Lestat y Akasha tiene ciertos paralelos con el tantrismo, que no debemos pasar por alto. El tantrismo es una filosofía hindú de la vertiente samkya, que se diferencia de la vedanta, que conocemos en occidente como Hare Krishna, en que no le dan tanta importancia a la devoción o bakti yoga, vital para la vedanta. La filosofía samkya plantea, en pocas palabras, que la materia, esta Maya de la que hablábamos, la encontramos en tres gunas o estados básicos tamas o inerte, rajas o actividad, y satvas o ritmos. La idea es que mediante ejercicios y meditación el tama pueda ser trasmutado en satva, materia más cercana a la divinidad. Una de las maneras de transmutar el tama en satva (darle sentido, reencantarle, potenciarle) es mediante el sexo tántricoque básicamente consiste en que el semen no debe ser eyaculado para que así impregne el espíritu y sirviera como una especie de combustible que despierte la serpiente kundalini y los shakras, centros de energía o conciencia ubicados a lo largo de la columna vertebral hasta unos centímetros sobre el cráneo. La idea de la acumulación de fluidos puede fácilmente traspolarse a la figura del vampiro drenador de sangre. Si embargo, Lestat y Akasha en una seguidilla de ocasiones forman una especie de circulo sanguíneo bebiendo mutuamente la sangre del otro al mismo tiempo. O sea no hay pérdida de fluidos, sea sangre, semen o fluidos vaginales. Y tal como sucede en el tantrismo, esta práctica provoca en Lestat el despertar de nuevas facultades, que nos remiten al despertar de nuevos planos de conciencia. Así, Lestat es capaz de proyectar un rayo serpentino (como kundalini o vril) de su mente que puede provocar la muerte en otros, como si de la recepción de una espada se tratara.

Todo esto de los fluidos como combustible o encarnación se desarrolla luego en detalle y desde otro enfoque, cuando presenciamos la formación del Panteón Oscuro, los sobrevivientes del Apocalipsis vampirico provocado por la Reina.

Como veíamos en la práctica pseudo tantrista de Lestat y Akasha, es el trabajo con el fluido, en este caso la Sangre, lo que nos conecta con la potencia de la materia, lo que nos otorga la facultad de trasmutar un mundo pedestre y feo en un Jardín Salvaje. La Sangre es el vehículo que ocupan los arquetipos del Inconsciente Colectivo para encarnarse, moldearse. Y si esto es así, los vampiros, la forma de existencia ideal para disfrutar el Jardín Salvaje son la encarnación por esencia del Arquetipo. Lo hemos visto con Caín, Dionisios, Lucifer, Apolo, Mitras, Prometeo y otros paralelos que he pasado por alto.

Creo que el Tarot más que un instrumento de adivinación es un perfecto libro sobre los arquetipos que conforman nuestra realidad. En mi trabajo con él, he podido comprobar las combinaciones infinitas que lo componen y la simple complejidad de sus arcanos. Existen muchas formas de acercarse a los Arcanos Mayores. Lo podemos comprender como una historia circular de crecimiento y evolución, como un conjunto de tres estadios, de siete arcanos cada uno, de existencia. También podemos considerarlos de manera singular como plasmaciones de los arquetipos que nos conforman. Siguiendo esta línea he creído encontrar una clasificación en que trece de estos arcanos corresponden a los componentes básicos de un panteón, sea este Camelot, el Olimpo, La Última Cena o La Mayoría de Chiloé. En esta clasificación cada miembro del Panteón Oscuro encarna un Arquetipo de los Arcanos Mayores, he añadido entre comillas una cita de Rachel Pollack para ilustrar de mejor manera el Arcano. A simple vista, los más obvios serían:

Marius, El Emperador. Desde el comienzo se le describe como el Hijo de los Dos Milenios, en clara referencia a nuestra civilización. Además, es un hijo del Imperio Romano. “El Emperador simboliza la abstracción de la sociedad que reemplaza a la experiencia directa de la naturaleza.”

Santino, El Hierofante. Aunque siempre sabemos de él de tercera mano, nos queda claro que es una especie de Papa Oscuro, creador de ritos y liturgias para otorgar un sentido divino y sagrado a la existencia. “El Hierofante puede proporcionarnos un lugar donde empezar a crear una conciencia personal de Dios.” (o del diablo como un dios)

Armand, El Diablo. El eterno tentador y seductor. El ser capaz de traicionar y amar al mismo tiempo. Es, como en el Tarot Rider, una especie de Cupido Oscuro. No por nada era el líder de los Hijos de las Tinieblas, vampiros al servicio de Satán. “Simboliza la energía vital aprisionada en las ocultas zonas oscuras del ser interior.”

Louis, La Muerte. O muerte misericordiosa como lo llama Lestat. En la Reina de los Condenados queda bastante claro que a pesar de ser el más humano de los vampiros supervivientes, Louis era el único que carecía de código ético en o que se refería a matar a sus victimas. Además, también podemos la tortura autodestructiva a la que se somete noche a noche, auto fagocitando sus fuerzas. “La Muerte abate de la misma manera a todos, reyes y villanos.”

Mael, El Eremita. Este personaje es llamado ermitaño en muchas oportunidades desde su aparición como sacerdote druida, ajeno a la civilización romana. También vemos su faceta como consejero frente a Jessie ya adentrados en el siglo XX. “Entre otras funciones, los ermitaños, desempeñaban la de dar refugio, y en ocasiones, la de bendecir a los viajeros.”

Maharet, La Justicia. Clásica es la imagen de la Justicia con sus ojos vendados y su balanza, fácilmente transpolable a esta vampira sin ojos que constantemente recuerda las entrañas de su madre al ser pesadas para luego ser consumidas, esperando por siglos el momento de vengarse de la Reina. “Su aparición indica, ante todo, que los acontecimientos han funcionado de la manera que tenían que funcionar.”

Mekare, La Sacerdotisa. Nos encontramos aquí con la otra gemela pelirroja de las Crónicas. Aquellas que durante seis mil años no ha dicho palabra y se ha mantenido al margen de la civilización, custodiando su propia existencia como algo sagrado y misterioso. “La Sacerdotisa representa todas esas cualidades: la oscuridad, el misterio, las fuerzas psíquicas, el poder de la luna para movilizar el subconsciente, la pasividad y la sabiduría que de ella obtenemos.”

Gabrielle, La Emperatriz. En las novelas son bastantes características sus desapariciones en la naturaleza virgen y su desprecio por los logros de la humanidad y la civilización. Es lo más cercano que encontramos dentro de los vampiros, a la naturaleza en su salvajismo. “El simbolismo de la Emperatriz en la baraja Rider refleja la idea de la naturaleza, con toda su fuerza y su gloria.”

El resto de los personajes tienen una caracterización más bien difusa que considero arriesgado presentar de la manera de las anteriores. Sin embargo, creo que podrían establecerse líneas entre Khayman y El Colgado y Pandora y La Fuerza. Eric, es un personaje poco desarrollado como para decir algo de él y Daniel y Jessie talvez pequen de contemporaneidad como para llegar a encarnar un Arquetipo con la fuerza necesaria.

Al final de las Crónicas Vampiras, o de la primera trilogía que es la que nos interesa en este articulo, estos vampiros encarnaciones arquetípicas, se reúnen en una Isla de la Noche, especie de cruce entre Camelot y Avalón, la isla de los muertos.

Así, estos personajes de ficción se apoderan de las características y cualidades reservadas a las leyendas. Caminan entre nosotros transportando en sus venas aquello que nos trasciende y nos conecta con la eternidad.

NOTAS.-

1 “No es salvo el hombre por sus obras sino por su fe.”

2 Miguel Bosé, “Te Buscaré”, Laberinto.

3 Friedrich Ntezsche, “El Anticristo”, Alianza Editorial.

4 Gérard de Sédè, “El Misterio Gótico”, Edit. Plaza y Janes, 1985.

5 En las Edda, el Ragnarrork u oscurecimiento de lo divino, comenzaba cuando el lobo Fenrir era liberado de sus cadenas.

6 Es interesante este nombre ya que en el hinduismo se cree que nuestras memorias de encarnaciones y nuestros actos, quedan registrados en una especie de éter llamado registro akashico.

© Miguel Angel Ferrada

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