Semblanza de Lovecraft

Tumba de H.P.Lovecraft con el breve, pero significativo, epitafio "Yo soy Providence"

Tumba de H.P.Lovecraft con el breve, pero significativo, epitafio "Yo soy Providence".

Howard Phillips Lovecraft, “hado del horror inimaginable” (según la enciclopedia fantaciencia) fue una de esas figuras de la literatura injustamente ignoradas en su tiempo. Peor aún, su vida estuvo plagada de acontecimientos adversos que influyeron en su personalidad. No obstante, él logró extraer de esa miríada de dificultades la fuerza suficiente como para plasmar en papel sus ideas. Sin dudas ello resultóle complicado y es por eso que se ha creado todo un mito sobre su “locura”. En más de una forma, creo yo, Lovecraft se ha convertido en el catalizador de todos quienes piensan distinto a la mayoría, pues han sufrido un rechazo social semejante al vivido por este escritor norteamericano.

Yendo más allá de un simple análisis de su personalidad, podemos afirmar con certeza que Lovecraft abrió un nuevo camino al género de horror, confiriéndole un aire de realismo o materialismo del cual hasta entonces había carecido; por algo suele denominársele como “el creador del cuento materialista de terror”. Esto lo captaron algunos de sus contemporáneos, como por ejemplo August Derleth, Frank Belknap Long y Robert E. Howard, quienes le brindaron su ayuda y amistad. Entre todos colaboraron activamente en lo que hoy se denomina “los mitos de Cthulhu”, transformando de esta manera el antiguo y tradicional concepto del terror.

Su primer relato publicado fue Dagon, en la revista Weird Tales (cuentos fantásticos) en el año 1917, es decir, en la época previa a la primera etapa de la ciencia-ficción (1926-1938), por lo tanto, es innegable cierta influencia de ella. De esta influencia pudieron obtenerse buenos detalles narrativos, que le dan mayor verosimilitud a lo escrito por Lovecraft. Es así como los monstruos y demonios pasaron a provenir no de un obscuro “más allá”, sino de una “aterradora dimensión” o de un “abismo intergaláctico”. De aquí que a veces la línea divisoria entre terror y ciencia-ficción no esté clara en algunos relatos (“la sombra fuera del tiempo”, “en las montañas de la locura”). A pesar de eso, la narrativa que cultivó es ante todo terror.

La fuerza que lovecraft ponía en sus relatos, la correcta y prosaica manera de redactar y las vívidamente reales descripciones de hechos y situaciones del pasado demuestran su calidad de artista, pues el libro imaginario Necronomicon que aparece asiduamente en sus obras ha pasado a engrosar la lista de los libros “malditos” tal como lo son, por ejemplo, el “libro de toth” y “las estancias de Dzyan”. La especial atmósfera creada por Lovecraft contenía un aire de realismo sumamente tangible, por lo que han sido muchos quienes creen en la existencia del ya mencionado Necronomicon. Hasta el día de hoy el libro es solicitado en bibliotecas y librerías; inclusive en una revista año cero un lector preguntó dónde podría conseguirlo. Esto ha sido objeto de una controversia desmesurada, a tal punto que Colin Wilson (crítico y comentarista) opina que Lovecraft creía en los mitos de Cthulhu; pero August Derleth (amigo y continuador de Lovecraft) desmentía esa afirmación para ello ver el libro “El rastro de Chulhu”, de Derleth . Jacques Bergier (investigador y científico, con quien Lovecraft mantuvo correspondencia) afirma que en una de sus cartas el mismo creador del Necronomicon le afirmó que dicho libro no existía y era fruto de su imaginación. A veces uno puede verse sumido en la duda, pues, a guisa de ejemplo, en la contratapa de una revista extranjera era anunciada la publicación en fascículos del Necronomicon. Esto último puede ser una manifestación más de la cultura (¿o incultura?) consumista que nos rodea, en la cual todo vale con tal que venda. Los mitos de Lovecraft se han convertido en uno de los tantos temas polémicos que existen en el mundo y para cualquier lector de terror avezado ello es claro. A fin de cuentas, es fácil imaginar que en verdad leyó algunos textos ocultos y para disimular inventó el nombre de Necronomicon; pero con la imaginación pueden hacerse muchas cosas.

Lovecraft también ha sufrido ataques por sus ideas pro nazis. Además, en la actualidad agrupaciones de extrema religiosidad lo usan como símbolo de la maldad, un símbolo de literatura “degenerada”. No me parece adecuado llegar a un extremo como ése y hay que mencionarlo porque es parte de las consecuencias de la obra de este escritor, una demostración de lo profundo que él caló en la conciencia de la gente.

En términos simples y criollos podemos aseverar que Lovecraft “pena” dentro del universo de la literatura de terror, porque es común que cada buena antología del mismo contenga una historia, frase o alusión del “solitario de Providence”. Esto sucede no sólo en las obras de terror: Jacques Bergier ya mencionado y conocido por quienes nos interesamos por los “temas condenados” realiza un alcance sobre Lovecraft en su libro “los extraterrestres en la historia”. En dicho alcance menciona la ciudad perdida de Irem (Arabia, que en realidad es conocida como el yafri), en el cual no descarta la existencia de ella.

Ha sido inevitable la vulgarización de la mitología lovecraftiana. Es así como el temible Cthulhu y uno de los grandes antiguos aparecen caricariturizados en la mediocre serie de dibujos animados “Los cazafantasmas”. También existen dos películas de segunda categoría basadas en historias de Lovecraft: “Reanimator” y “From beyond”. El ambiente que emana de ellas es el del clásico esquema de sangre y cuerpos cercenados sin mayor orden. Y esto nos indica algo ya de sobra conocido: la baja calidad de las películas de terror, en las cuales prima el impacto visual de los efectos especiales por sobre el argumento. El mejor ejemplo de ello lo constituye la última versión de la película “La mosca”, que en poco se parece al relato original de George Langelaan.

Internarse en el mundo lovecraftiano es adentrarse en un mundo en el que las pesadillas, los sueños, lo arcano, lo grotesco y los dioses de diversa índole así como sus sicarios dominan con una fuerza atávica y oculta, un mundo que subyace bajo el nuestro y que aflora ocasionalmente cuando se dan determinadas circunstancias. Todo este universo de horror cósmico se encuentra siempre presente a través de variadas leyendas y figuras esculpidas, pudiendo ser alcanzado desde cualquier punto de nuestra sociedad, trastocando la visión del cosmos que poseen quienes osan hacerlo. Quizás refleje la dualidad bien-mal, donde el mal puede formar parte del bien y viceversa. Además, la homologación con la mitología cristiana que habla de una rebelión angelical el alzamiento de los primigenios contra los dioses arquetípicos es obvia; J.R.R.Tolkien también lo hace en sus relatos con la rebelión de Melkor contra Ilúvatar. Dejo un estudio de este tipo a quienes gustan de los estudios comparativos.

El tiempo ha transcurrido de la manera inexorable que lo caracteriza, estampando a Lovecraft en la historia de la literatura de horror como una de sus piedras angulares. Con este discurrir ha sido inevitable según ya he mencionado la mistificación de su imagen. Hay quienes lo consideran un loco; otros, en cambio, le rinden culto. La verdad, a mi juicio, radica en un mesurado eclecticismo entre estas dos tendencias. Su gran cultura autodidacta desmiente cualquier epígrafe de “ignorante”; la complejidad y profundidad de sus mitos (en parte reales y en parte imaginarios) se contrapone al calificativo de “simplista”; sus amistades replican en término de “anacoreta”. De todo eso podemos obtener una semblanza más verdadera de su personalidad, la cual nos indica que, si bien arrastraba conflictos emotivos personales, ello no le impidió desarrollar su temática literaria. Y dentro de ese desarrollo es grato reconocer que no mezcló la política con la literatura, algo que hoy en día es difícil encontrar.

La riqueza de la palabra escrita se ha perdido en las últimas generaciones; era algo que ya comenzaba a suceder en la época en que lovecraft publicó sus relatos. Por esto es que su estilo gótico sorprende e impresiona todavía más que antes, pues el nuestro es un mundo de vulgaridades y simplezas. Hay que considerarlo para darle las últimas pinceladas a esta semblanza, ya que en poco nos serviría el comprender el ambiente socio-cultural de lovecraft sin comprender el nuestro. Quizás sea mejor imitarlo en su riqueza idiomática como una forma de superarnos, de volver a ser capaces de generar sensaciones extremas mediante las palabras. Tal vez sea un paso el primero para llegar a comprenderlo.

Creo justo finalizar con un trozo del ya famoso Necronomicon que, de alguna manera, realiza un alcance filosófico sobre la inmortalidad y que admite más de una interpretación:

“No está muerto lo que eternamente puede dormir.

Y con extrañas eran aún la muerte puede morir.”

Desde estas líneas rindo un homenaje a tan egregio escritor, esperando con ello hacer justicia con su ignominioso fin.

Teobaldo Mercado

Bibliografía:

Enciclopedia Fantaciencia, Egc S.Aa., España, abril de 1982.

Los libros condenados, de Jacques Bergier, Plaza y Janés, España, 1976.

Los extraterrestres en la historia, de Jacques Bergier, Plaza y Janés, España, 1972.

Los mitos de Cthulhu, de H.P.Lovecraft y otros, Alianza Editorial S.A, España, 1978.

El Silmarillion, de J.R.R.Tolkien, Ediciones Minotauro, Argentina, diciembre de 1989.

En las montañas de la locura, de H .P.Lovecraft, Editorial Seix Barral, España, 1981.

Sobre la ciencia-ficción, de Isaac Asimov, Editorial Sudamericana, Argentina, 1982.

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De la ficción a la leyenda

“De la ficción a la leyenda. Por la senda del vampiro Lestat”

1.- Nacer a las tinieblas.

“Yo iba a morir en el temor divino

pero él quería la savia de mis venas…”

Santa Sabina, Una canción para Louis.

El subgénero de las novelas de vampiros tiene como año cero 1897, el año de Drácula. Desde mayo de ese año la figura del vampiro es desdoblada en un antes, (el folklore, el Vampiro de Polidori, carmilla, Sir Francis Varney, etc.) y un después (Lugosi, La Casa Hammer, Matheson, etc.). Así, dentro de una posible cronología vampirica podemos señalar la publicación de la novela de Stoker como el comienzo de la era Draculiana. Durante esta era el vampiro se hace masivo, convirtiéndose en un camaleón y un espejo que refleja los miedos de las épocas por la que se deposita su sombra.

1976 es el año del nacimiento del Antidracula.

Es en este año en que aparece publicada por primera vez la novela que Anne Rice había escrito tres años antes inspirada por la muerte de su hija a manos de la leucemia. Y en esta novela nos encontramos por primera vez con Lestat.

Pero reflejado en los ojos de Louis.

Louis es la maldición, el héroe trágico por excelencia. Nos encontramos con él como nos encontramos con una época y una visión de mundo. El problema que plantea Louis es el problema que aún plantea una sociedad como la que vivimos. El problema religioso. Este problema no es otro que el que dice que es más importante el creer que el obrar. Esta visión paulista1 choca a Louis cuando su hermano muere al no ser comprendido en su mística religiosa. Lo que entendemos aquí es que una sociedad como en la que se mueve Louis o la nuestra (y me refiero específicamente a la chilena) carece de conexión con lo sagrado. En este medio el estado de comunión con lo otro, lo divino, es privativo de las leyendas, no del prójimo. Louis dice que era más factible, para el cura que lo aconseja, que San Francisco tuviera visiones pero no su hermano. Este tipo de medio ocupa la navaja de Ocaam en lo que se refiere a lo sobrenatural. Si hay algo sobrenatural, cosa difícil, es de procedencia satánica.

Así, cada hecho de la vida que nos conecte con lo sagrado, lo no profano, debe ser reprimido so pena de ser acusado de locura en el mejor de los casos, o satanismo, en el peor. Esta represión no es otra cosa que un suicidio, o mejor dicho un asesinato de una existencia individual unida a lo sagrado a manos del contrato social.

En sus conversaciones con Carl Gustav Jung, Miguel Serrano nos cuenta que ambos creían que la misión del ser humano era iluminar la oscuridad del creador, o dicho de otra manera, suicidarse u otorgar sentido a la existencia. Este “huir o llenar de magia”2 se presenta a Louis encarnado en un vampiro que le ofrece la posibilidad de nacer a las tinieblas. La narración de este nacimiento o conversión, remite a una de las fuentes reconocidas por Anne Rice como lo es Carlos Castañeda quien, en Relatos de Poder, describe la entrada a un estado de conciencia alterado frente a un arbusto muy parecido a la contemplación de la noche con los Ojos del Vampiro de Louis. Los estados alterados de conciencia nos hacen participar de otra realidad donde las coordenadas espaciotemporales son transversales a las cotidianas. El vampiro entra en el reino de la inmortalidad con “ojos nuevos para visiones nuevas”3, en un estado de conciencia preparado para un tiempo vital distinto.

A propósito de los ojos nuevas para visiones nuevas, no volveremos a encontrar con Nietszche más adelante.

El siguiente paso es la cacería, el reencuentro con el cuerpo de cazador que habita en nosotros. Los sentidos se agudizan, el cuerpo se calibra, la mente se abre a la percepción, como un todo diseñado para la Sangre. Esta sangre recuerda un estado de lactancia primigenia, ya que es el único alimento para el vampiro, y suple no solo las necesidades nutritivas sino que también las sensuales. El vampiro es un ser que se conecta con el caos primordial a través de la succión de la Sangre, no como tejido sino que como suma de la vida o Vitae como se diría en Vampiro, La Mascarada. Este concepto lo encontramos en diferentes culturas, cosmologías y ficciones: Chi, para los chinos, Ka para los egipcios, Orgón para Wilhem Reich, el Archeos de Paracelso, la Fuerza de Star Wars, el Quickening de Highlander.

Así vemos a Louis descender los peldaños que conducen a lo inferior, a lo primario, a la Mater Terra, la materia. En Louis este encuentro con la profundidad de la materia es Maya, ilusión, esa ilusión que trae dolor.

2.- La Senda Del Diablo.

“Era un villano, un mentiroso, un fanfarrón…

a medianoche se colaba por las ventanas de las casas…

le mordía el cuello a las nenas…

pero nos enamoró a todos porque era como era…

era un verdadero e integral bandido.”

Miguel Bosé, Introducción a Amante Bandido.

Al comenzar estas líneas dije que Lestat era el Antidrácula, ahora voy a desmenuzar semejante acusación.

Ambos son aristócratas.

Ambos son decadentes.

Ambos están anclados en el anacronismo.

Pero uno es la sombra, la niebla, la existencia tangencial y por defecto, por deducción. Drácula es corrupción de formas. No tiene reflejo, no se reproduce en el orden natural, es una nebuloso. Es la invasión en el seno del Imperio Británico. Satán, el enemigo.

Lestat es luz, el reflejo en el espejo y las vitrinas. La presencia bajo los focos de luz y los flashs. La imagen en las pantallas de televisión. Prometeo desencadenado. Apolo, matalobos. Dionisios en San Francisco. Lucifer, el portador de luz.

A diferencia de Louis, Lestat nace a las tinieblas contra su voluntad, no es seducido, sino violentado. Aunque quizás su conversión en vampiro no sea precisamente el momento en que se transforme en inmortal y con ello escape del orden natural del universo. A mi entender, Lestat se transforma en inmortal cuando, a fines del siglo XVIII, sale de su castillo en la Auvernia montando su caballo con la espada de un antepasado que participó en las Cruzadas dispuesto a matar lobos. Según nos cuenta Gérard de Sède4, en la astrología antigua el lobo era el símbolo del invierno expulsado por la llegada del sol. De ahí derivaba el epíteto de matador de lobos que le daban los griegos a Apolo. En la concepción cíclica del tiempo del grueso del paganismo, el enfrentamiento del sol con el invierno, es una especie de misa, donde se sacrifica un animal para obtener una Eucaristía que permita el nacimiento del nuevo sol, el niño brillante. Tenemos a Lestat matando al lobo con una espada de otro tiempo, convirtiendo al lobo, que como Fenrir5 es símbolo del tiempo y el ciclo, en símbolo de eternidad. El Lestat de Lioncourt que surge de esta misa es un Lestat que se enfrenta al Instante Tenebroso, el momento en que comprende que tras la muerte no hay redención, ni respuestas ni esperanzas de reencarnación.

Lestat es convertido en vampiro por sus características regias, sus ojos azules como el cielo, su cabello rubio como el sol. Posee las características del héroe solar. Lo podríamos comparar con el As de Bastos. Una vez con los Ojos del Vampiro, Lestat comprende el mundo como un Jardín Salvaje, un lugar donde la belleza es el valor máximo, donde la fuerza y la belleza dan sentido a la existencia, y ser vampiro es la forma perfecta para disfrutar el jardín.

La exploración del Jardín Salvaje la podemos dividir en tres estadios simbolizados en tres personajes que acompañan a Lestat. Tres personajes que parecen encarnar el sac, sic, ananda (fuerza, belleza y sabiduría) del hinduismo samkya.

Gabrielle, La Fuerza. Gabrielle es la madre de Lestat y la Hija Oscura de este. Cuando es transformada en vampiro por su hijo, Gabrielle comienza a explorar el Jardín Salvaje a niveles que Lestat apenas había sospechado. Tal vez es su femineidad la que la conecta de manera más fuerte con la naturaleza, y la que le otorga el valor para explorar y experimentar en su nueva condición. Parece ser la encarnación del aforismo nietzscheano “lo que no me mata, me fortalece.”

Armand, La Belleza. En Armand, Lestat encuentra una de las claves de la obra de Anne Rice, las relaciones y vínculos que trascienden las mezquindades sociales y atávicas, a la vez que la censura autoimpuesta incluso a niveles inconscientes. Nos aproximamos aquí con una sensualidad que nos conecta a diferentes niveles y nos permite comunicar con otros códigos.

Marius, La Sabiduría. Poco después de la Misa del Lobo, Lestat tiene esa revelación que denomina el Instante Tenebroso, el momento en que percibe la muerte como “Una muerte real, total, inevitable, irreversible y que no daba respuestas a nada.” Luego, el Vampiro Lestat emprende una travesía en busca de esas respuestas que la muerte no le dará. Y en cierto modo, se las da Marius, en la forma de una mitología que conecta los vampiros con el signo de Caín, y con las historias de dioses que descienden a los infiernos para que vuelva a brotar la naturaleza. Otra vez el tema de la misa y el ciclo.

Podríamos hacer un paralelo entre el descensus ad inferos de Louis y La Senda del Diablo de Lestat, a fin de cuentas en ambos casos nos encontramos con un desmembramiento de la realidad y la materia de esta. Claro que en Lestat esta ilusión de la materia es a la vez Potencia. Posibilidad de dar sentido y reencantar la existencia.

3.- El Panteón Oscuro.

“¿Un ser único? Ni mucho menos.

Que yo sepa, existen unos veinte vampiros en el mundo.

A la mitad de estos los conozco íntimamente,

y a la mitad de éstos los amo.”

Anne Rice, Memnoch, el diablo.

La trama de la Reina de los Condenados es coral. En ella somos introducidos en un intricando tapiz de voces que nos hablan de la rebelión del Vampiro Lestat contra las Leyes Oscuras. Rebelión que provoca el despertar de Akasha6, La Reina de los Vampiros, dispuesta a crear una nueva era de reinado femenino en la tierra.

La relación que se establece entre Lestat y Akasha tiene ciertos paralelos con el tantrismo, que no debemos pasar por alto. El tantrismo es una filosofía hindú de la vertiente samkya, que se diferencia de la vedanta, que conocemos en occidente como Hare Krishna, en que no le dan tanta importancia a la devoción o bakti yoga, vital para la vedanta. La filosofía samkya plantea, en pocas palabras, que la materia, esta Maya de la que hablábamos, la encontramos en tres gunas o estados básicos tamas o inerte, rajas o actividad, y satvas o ritmos. La idea es que mediante ejercicios y meditación el tama pueda ser trasmutado en satva, materia más cercana a la divinidad. Una de las maneras de transmutar el tama en satva (darle sentido, reencantarle, potenciarle) es mediante el sexo tántricoque básicamente consiste en que el semen no debe ser eyaculado para que así impregne el espíritu y sirviera como una especie de combustible que despierte la serpiente kundalini y los shakras, centros de energía o conciencia ubicados a lo largo de la columna vertebral hasta unos centímetros sobre el cráneo. La idea de la acumulación de fluidos puede fácilmente traspolarse a la figura del vampiro drenador de sangre. Si embargo, Lestat y Akasha en una seguidilla de ocasiones forman una especie de circulo sanguíneo bebiendo mutuamente la sangre del otro al mismo tiempo. O sea no hay pérdida de fluidos, sea sangre, semen o fluidos vaginales. Y tal como sucede en el tantrismo, esta práctica provoca en Lestat el despertar de nuevas facultades, que nos remiten al despertar de nuevos planos de conciencia. Así, Lestat es capaz de proyectar un rayo serpentino (como kundalini o vril) de su mente que puede provocar la muerte en otros, como si de la recepción de una espada se tratara.

Todo esto de los fluidos como combustible o encarnación se desarrolla luego en detalle y desde otro enfoque, cuando presenciamos la formación del Panteón Oscuro, los sobrevivientes del Apocalipsis vampirico provocado por la Reina.

Como veíamos en la práctica pseudo tantrista de Lestat y Akasha, es el trabajo con el fluido, en este caso la Sangre, lo que nos conecta con la potencia de la materia, lo que nos otorga la facultad de trasmutar un mundo pedestre y feo en un Jardín Salvaje. La Sangre es el vehículo que ocupan los arquetipos del Inconsciente Colectivo para encarnarse, moldearse. Y si esto es así, los vampiros, la forma de existencia ideal para disfrutar el Jardín Salvaje son la encarnación por esencia del Arquetipo. Lo hemos visto con Caín, Dionisios, Lucifer, Apolo, Mitras, Prometeo y otros paralelos que he pasado por alto.

Creo que el Tarot más que un instrumento de adivinación es un perfecto libro sobre los arquetipos que conforman nuestra realidad. En mi trabajo con él, he podido comprobar las combinaciones infinitas que lo componen y la simple complejidad de sus arcanos. Existen muchas formas de acercarse a los Arcanos Mayores. Lo podemos comprender como una historia circular de crecimiento y evolución, como un conjunto de tres estadios, de siete arcanos cada uno, de existencia. También podemos considerarlos de manera singular como plasmaciones de los arquetipos que nos conforman. Siguiendo esta línea he creído encontrar una clasificación en que trece de estos arcanos corresponden a los componentes básicos de un panteón, sea este Camelot, el Olimpo, La Última Cena o La Mayoría de Chiloé. En esta clasificación cada miembro del Panteón Oscuro encarna un Arquetipo de los Arcanos Mayores, he añadido entre comillas una cita de Rachel Pollack para ilustrar de mejor manera el Arcano. A simple vista, los más obvios serían:

Marius, El Emperador. Desde el comienzo se le describe como el Hijo de los Dos Milenios, en clara referencia a nuestra civilización. Además, es un hijo del Imperio Romano. “El Emperador simboliza la abstracción de la sociedad que reemplaza a la experiencia directa de la naturaleza.”

Santino, El Hierofante. Aunque siempre sabemos de él de tercera mano, nos queda claro que es una especie de Papa Oscuro, creador de ritos y liturgias para otorgar un sentido divino y sagrado a la existencia. “El Hierofante puede proporcionarnos un lugar donde empezar a crear una conciencia personal de Dios.” (o del diablo como un dios)

Armand, El Diablo. El eterno tentador y seductor. El ser capaz de traicionar y amar al mismo tiempo. Es, como en el Tarot Rider, una especie de Cupido Oscuro. No por nada era el líder de los Hijos de las Tinieblas, vampiros al servicio de Satán. “Simboliza la energía vital aprisionada en las ocultas zonas oscuras del ser interior.”

Louis, La Muerte. O muerte misericordiosa como lo llama Lestat. En la Reina de los Condenados queda bastante claro que a pesar de ser el más humano de los vampiros supervivientes, Louis era el único que carecía de código ético en o que se refería a matar a sus victimas. Además, también podemos la tortura autodestructiva a la que se somete noche a noche, auto fagocitando sus fuerzas. “La Muerte abate de la misma manera a todos, reyes y villanos.”

Mael, El Eremita. Este personaje es llamado ermitaño en muchas oportunidades desde su aparición como sacerdote druida, ajeno a la civilización romana. También vemos su faceta como consejero frente a Jessie ya adentrados en el siglo XX. “Entre otras funciones, los ermitaños, desempeñaban la de dar refugio, y en ocasiones, la de bendecir a los viajeros.”

Maharet, La Justicia. Clásica es la imagen de la Justicia con sus ojos vendados y su balanza, fácilmente transpolable a esta vampira sin ojos que constantemente recuerda las entrañas de su madre al ser pesadas para luego ser consumidas, esperando por siglos el momento de vengarse de la Reina. “Su aparición indica, ante todo, que los acontecimientos han funcionado de la manera que tenían que funcionar.”

Mekare, La Sacerdotisa. Nos encontramos aquí con la otra gemela pelirroja de las Crónicas. Aquellas que durante seis mil años no ha dicho palabra y se ha mantenido al margen de la civilización, custodiando su propia existencia como algo sagrado y misterioso. “La Sacerdotisa representa todas esas cualidades: la oscuridad, el misterio, las fuerzas psíquicas, el poder de la luna para movilizar el subconsciente, la pasividad y la sabiduría que de ella obtenemos.”

Gabrielle, La Emperatriz. En las novelas son bastantes características sus desapariciones en la naturaleza virgen y su desprecio por los logros de la humanidad y la civilización. Es lo más cercano que encontramos dentro de los vampiros, a la naturaleza en su salvajismo. “El simbolismo de la Emperatriz en la baraja Rider refleja la idea de la naturaleza, con toda su fuerza y su gloria.”

El resto de los personajes tienen una caracterización más bien difusa que considero arriesgado presentar de la manera de las anteriores. Sin embargo, creo que podrían establecerse líneas entre Khayman y El Colgado y Pandora y La Fuerza. Eric, es un personaje poco desarrollado como para decir algo de él y Daniel y Jessie talvez pequen de contemporaneidad como para llegar a encarnar un Arquetipo con la fuerza necesaria.

Al final de las Crónicas Vampiras, o de la primera trilogía que es la que nos interesa en este articulo, estos vampiros encarnaciones arquetípicas, se reúnen en una Isla de la Noche, especie de cruce entre Camelot y Avalón, la isla de los muertos.

Así, estos personajes de ficción se apoderan de las características y cualidades reservadas a las leyendas. Caminan entre nosotros transportando en sus venas aquello que nos trasciende y nos conecta con la eternidad.

NOTAS.-

1 “No es salvo el hombre por sus obras sino por su fe.”

2 Miguel Bosé, “Te Buscaré”, Laberinto.

3 Friedrich Ntezsche, “El Anticristo”, Alianza Editorial.

4 Gérard de Sédè, “El Misterio Gótico”, Edit. Plaza y Janes, 1985.

5 En las Edda, el Ragnarrork u oscurecimiento de lo divino, comenzaba cuando el lobo Fenrir era liberado de sus cadenas.

6 Es interesante este nombre ya que en el hinduismo se cree que nuestras memorias de encarnaciones y nuestros actos, quedan registrados en una especie de éter llamado registro akashico.

© Miguel Angel Ferrada

Bibliografía de relatos en español de Lord Dunsany

Lord Dunsany

Lord Dunsany

1.-Poltarnees, la que mira al Mar (A)

2-Blagdaross (A)

3.-Día de elecciones (A)

4.-La locura de Andelsprutz (A)

5.-En donde suben y bajan las mareas (A)

6.-Bethmoora (A)

7.-Días de ocio en el país del Yann (A)

8.-La espada y el ídolo(A)

9.-El hombre de haschisch (A)

10.-En Zaccarath(A)

11.-La ciudad ociosa (A)

12.-El campo(A)

13.-El pobre Bill (A)

14.-Carcasona (A)

15.-Los mendigos (A)

16.-El cuerpo infeliz (A)

17.-Los dioses de Pegana (B)

18.-EL Tiempo y los dioses (B)

19.-La llegada del mar (B)

20.-El secreto de los dioses (B)

21.-En el país del Tiempo(B)

22.-La venganza de los hombres (B)

23.-La noche y la mañana (B)

24.-Los sueños de un profeta (B)

25.- Los hombres de Yarnith (B)

26.-La espada de Welleran (B)

27.-El bandido (B)

28.- En el crepúsculo (B)

29.-Los fantasmas (B)

30.-La ventana maravillosa (B)

31.-El tesoro de los gibelinos (B)

32.-El hombre de los pendientes de oro(B)

33.-La cita (B)

34.-Trece a la mesa (B)

35.-El gambito de los tres marineros (B)

36.-Los tres chistes infernales (B)

37.-El botín de Loma (B)

38.-La torre vigía (B)

39.-El pájaro del ojo difícil (B)

40.-El Club de los Exiliados (B)

41.-Oriente y Occidente (B)

42.-Los dones de los dioses (B)

43.-Cómo los dioses vengaron a Meoul Ki Ning (B)

44.-La plegaria de Boob Aheera (B)

45.-Charon (C)

46.- Cu-bu y Sheemish (d)

47.- De cómo llegó el enemigo a Thulnrana (D)

48.-De cómo llegó Plash-Goo al país que nadie desea (D)

49.-De cómo Nuth habría practicado su arte
contra los gnolos (D)

50.- El botín de Bombasharna (D)

51.- El paseo hacia Lingham (D)

52.- El signo (D)

53.- El sueño del rey Karna-Vootra (D)

54.-El vengador de Perdóndaris(D)

55.- Erlathdronion (D)

56.- Escapar por los pelos (D)

57.- Helado napolitano (D)

58.- Historia de mar y tierra (D)

59.- La angustiosa historia de Thangobrind el joyero, y el funesto destino que le aconteció (D)

60.- La coronación del señor Thomas Shap (D)

61.-La demanda de las lágrimas de la reina (D)

62.- La probable aventura de tres hombres de letras (D)

63.- La señorita Cubbidge y el dragón del romance (D)

64.- Los parientes del pueblo de los elfos (C)

65.- Misterio oriental (D)

66.- Nuestros primos lejanos (D)

67.- Un día en el confín del mundo (D)

68.- Una hija de Ramsés (D)

69.- Una tienda en Go-By Street (D)

70- La novia del hombre-caballo (D)

NOTAS:

(A): Publicado en “Cuentos de un soñador”, Editorial Zig Zag, Santiago de Chile, Chile. Sin fecha.

(B): Publicado en “En el país del tiempo”, Ediciones Siruela, Madrid, España, 1988.

(C): Traducido por Pamela Silva. No publicado en papel, pero disponible en Internet.

(D): Publicado en “En los confines del mundo”. Ediciones Siruela, Madrid, España.1989

© Sergio Fritz, 2001

Arthur Machen según H.P.Lovecraft

Lo admito. Una de mis debilidades literarias es Arthur Machen (1863-1947). Su exquisita prosa, la descripción de ambientes donde aun es posible hallar ruinas romanas, la capacidad de hacer presente el verdadero terror, la facilidad en crear diálogos, y la temible concepción de mundo subyacente en sus relatos y novelas, siempre me ha atraído. Tanto, por cierto, como la fantasía exuberante de los mundos creados por Clark Ashton Smith, y el horror cósmico plasmado por H.P.Lovecraft.

No es extraño que estos dos últimos hayan sido fieles seguidores del inglés. En efecto, en los tres autores signados hay una atmósfera semejante, una visión del mal, que pocos han podido captar. Machen la expresa muy bien en “El pueblo blanco”, cuando alguien pregunta acerca del verdadero significado del mal. El texto es tan interesante, que la misma dupla Bergier-Pauwels, en su Retorno de los Brujos, la dio a conocer al público francés, y de paso al hispanoparlante.

¿Qué había dicho el genio norteamericano del terror sobre Machen?

En carta a su amigo Robert Bloch (el autor de Psicósis), fechada el 9 de Abril de 1934, Lovecraft anunciaba haber leído un nuevo libro de Machen, intitulado The Green Round. Su comentario es el que sigue:

“A bit tame, yet full of the old magic & sense of unreal worlds close to our own. Better give it a once-over” (*1).

Lovecraft, por cierto, tenía libros de Machen. Entre ellos: House of Souls, Hill of Dreams, Shining Pyramid, The Terror, Three Impostors. Digamos que los libros indicados son bastante representativos de la literatura macheniana. Además en la revista fantástica donde HPL escribía, es decir la ahora célebre Weird Tales, se publicaron dos relatos del maestro británico: “The Bowmen” (edición Julio de 1928) y “The Lost Club” (Octubre de 1935).

También el genio de Providence poseía la antología Strange Assembly de John Gawsworth (seudónimo), editada por Unicorn Press, Londres, en 1932.

En el ensayo Supernatural Horror in Literature, HPL dice cosas bastante halagadoras acerca de Machen.

Por ejemplo: “Entre los creadores actuales del miedo cósmico que han alcanzado el más alto nivel artístico son pocos los que pueden compararse con el polifacético Arthur Machen…”.

HPL dedicará en el precitado texto algunas páginas exclusivamente a este autor, lo que demuestra su interés por un escritor que supo unir los terrores antiguos con parajes modernos, dándole a la narración un halo de realidad pocas veces logrado.

La atmósfera urdida en los relatos de Machen, como su concepto del mal, serán tratados en otra oportunidad.

Por cierto, siempre que estas fuerzas no me lo impidan…

NOTAS:
1.- Letters to Robert Bloch. Editado por David E. Schultz y S.T.Joshi. Necronomicon Press. Rhode Island, 1993. p. 48)

2.- Hay traducción en castellano. El horror en la literatura. Alianza editorial, 1984. p. 88. De aquí hemos tomado la traducción, que fue realizada por un notable Francisco Torres Oliver.


© Sergio Fritz Roa. 2003

Nathicana: ¿el poema más enigmático de Lovecraft?

1.- Breve introducción

Asombrará a la mentalidad moderna, tan habituada y saturada del culto al sexo, no hallar casi ningún rastro de erotismo (1) en la cantidad inmensa de prosa y poesía legada a la literatura por H. P. Lovecraft (1890-1937). Ello por cuanto incluso las obras de sus colegas más queridos en el terreno de la ficción (2) contienen abundantes elementos dotados de una sensualidad innegable.

Por esto llama la atención un poema que nos puede mostrar a un otro Lovecraft. Su nombre: Nathicana.

Dicha obra no sólo es curiosa desde esta perspectiva; sino que además por encontrarse escrita en verso libre, estilo que el gentleman de Providence decía detestar. El carácter conservador de nuestro escritor le impedía aceptar una forma literaria que rompía con las reglas poéticas preservadas desde hace mucho tiempo, a la vez que le hacía desconfiar de un “método” que parecía más para personas poco laboriosas que para verdaderos oficiantes de la escritura como él.

Sobre el verso libre, H.P.L. señalaba:

“De las varias formas de manifiesta decadencia en el arte poético de la edad presente, nada golpea tan duramente sobre nuestra sensibilidad como la alarmante declinación en aquella regularidad armoniosa del metro, la cual adornó la poesía de nuestro ancestros inmediatos” (3).

¿Cuál es la causa por la que en Nathicana Lovecraft rompiera con sus aceradas ideas y su práctica ritual? No lo sabemos. Pero podemos especular que se debió a una especie de juego literario al cual estaba acostumbrado, y que se manifiesta tanto en su comunicación epistolar como en su faceta literaria. Este aspecto lúdico que contrasta con la fría y pálida figura que los medios han hecho de H.P.L., lo llevaba a dar como lugar de remitente el Desierto de Leng y otras de sus fantásticas creaciones de geografía onírica, a utilizar el apodo del abominable Abdul Alhazred, a incluir a sus amigos en sus relatos o a colaborar en la elaboración de cuentos colectivos.

Nathicana podría ser, por tanto, una broma más de H. P. L… (4)

Sobre la fecha de este poema, podemos conjeturar que se hallaría entre 1916 y 1920. Por otra parte, la extensa y bastante minuciosa bibliografía lovecraftiana de poesía incluida en la página http://www.hplovecraft.com no aporta la fecha de su escrituración.

Sólo tenemos certeza respecto al lugar donde fue publicado originariamente. Sería la revista de fantasía The Vagrant. En sitios web se indica que habría sido publicada en dicha revista durante la primavera de 1927. No obstante, en Lovecraft, una biografía (5) de Sprague de Camp, se señala en la nota respectiva, primavera de 1917; lo cual nos confunde aun más.

El enigma es mayor cuando sabemos que hay quienes creen que dicho poema sería obra no de uno sino de dos autores: H. P. Lovecraft y su amigo Alfred Galpin.

El estilo poético tiene indudables influencias de E. A. Poe como de los románticos europeos. Pero en verdad no sólo el estilo, sino el espíritu. De ello da cuenta la sentencia siguiente: ” El horrible coma llamado vida…”. La muerte es algo deseado. Es el lugar donde la paz es eterna.

Poe, en el poema Para Annie, como en verdad en la casi totalidad de su narrativa fantástica, consigna una idea similar:

“¡Alabemos al Eterno!…
el mal ha cesado ya
y la fiebre del “vivir”
ahora vencida está (6) ” .

La vida, para Lovecraft y el autor de El gato negro es, entonces, un coma, una fiebre. Estado anormal y enfermo, propio del ser manifestado.

Uno puede preguntarse si la referencia lovecraftiana a Zais, ¿es una alusión a Die Lehrlinge zu Sais (Los discípulos en Saís) (7) de nuestro apreciado Novalis? Ello es factible, y demostraría lo dicho respecto a la visión romántica, o quizás más precisamente “gnóstica”, de H.P.L.

La alegoría del blanco y rojo es interesante. Nathicana, pálida y hermosa, representa la Poesía, el Bien Supremo. De alguna manera ella incluye la trilogía platónica: Verdad – Bien – Belleza. La vida, por el contrario, es simbolizada por el rojo, color de la sangre. Lo que era sin-existencia en algún momento es alterado por la vida, con su color rojizo, que para el poeta es algo nefasto, pues implica necesariamente un camino hacia la decadencia. Una mutación, y por tanto lo opuesto a lo Ideal, siempre inmutable.

Finalmente, el rojo todo lo cubre. Por ello, el narrador prepara un brebaje para acabar rápidamente con la maldita influencia de la vida… Sólo así volverá la arquetípica Nathicana, “cuya imagen no es posible encontrar en vida”.


2.- La traducción

La única traducción al castellano del presente poema que conocemos es la realizada por Emiliano González e incluida en la antología intitulada El libro de lo insólito (8) .
Del sitio http://www.geocities.com/area51/shire/7473/nathicana.html hemos rescatado este poema, para traducirlo.

Hacemos presente que se han encontrado pequeñas diferencias entre ambos textos (el recogido por el escritor mexicano y la versión internética); por lo cual hemos optado por seguir el orden expuesto en la versión en inglés.

A continuación, nuestra traducción del poema Nathicana.

NATHICANA


Fue en el pálido jardín de Zais,

Los jardines neblinosos de Zais,
Donde florece el nephalot blanco,
El perfumado heraldo de medianoche.
Ahí dormitan los quietos lagos de cristal,
Y arroyos que fluyen sin murmurar,
Los suaves arroyos desde las cavernas de Kathos
Donde germinan los espíritus calmos del ocaso.
Y sobre los lagos y arroyos
Hay puentes de alabastro puro,
Puentes blancos todos tallados hábilmente
Con figuras de hadas y demonios.
Aquí resplandecen soles raros y planetas extraños,
Y extraña es la creciente Banapis
Que se pone más allá de las murallas cubiertas de hiedra
Donde se hace espeso el ocaso del atardecer
Aquí caen los vapores blancos de Yabon;
Y aquí en el remolino de vapores,
Yo vi a la divina Nathicana;
La enguirnaldada, blanca Nathicana;
La de ojos humildes, la de labios rojos Nathicana;
La de voz plateada, la amada Nathicana;
Y siempre fue ella mi amada;
Desde las edades en que el tiempo era no nacido;
Cuando nada nacía, salvo Yabon.
Y aquí habitábamos por siempre
Los niños inocentes de Zais,
En forma queda, en los senderos y las plazoletas
Coronados de blanco con el bendito nephalot.
¡Cómo acostumbrábamos flotar en el ocaso
Sobre prados cubiertos de flores y sobre laderas
Todas blancas con el humilde astalthon;
El humilde pero amado astalthon,
Y soñábamos en un mundo construido de sueños
Sueños que son más rubios que Aidenn;
Sueños luminosos que son más reales que la razón!
Así soñamos y amamos a través de las edades,
Hasta que vino la maldita estación de Dzannin;
La estación maldita por demonios de Dzannin;
Cuando rojos brillaron los soles y planetas,
Y roja brilló la creciente Banapis,
Y rojos cayeron los vapores de Yabon.
Entonces enrojecieron las flores y los arroyos
Y lagos que yacían bajo los puentes,
E incluso el calmo alabastro
Brilló rosado con reflejos misteriosos
Hasta que las esculpidas hadas y demonios
Miraron, rojos, desde detrás de la sombra.
Ahora mi visión enrojecía, y en forma demencial
Yo me forcé por vislumbrar a través de la densa cortina
Y vi a la divina Nathicana;
La pura, siempre pálida Nathicana;
La amada, inmutable Nathicana.
Sin embargo, vórtice sobre vórtice de locura
Nublaron mi laboriosa visión;
Mi maldita, enrojecida visión;
Que construía un mundo nuevo para mi contemplación;
Un mundo nuevo de color rojo y tinieblas,
Un horrible coma llamado vida
Ahora en este coma llamado vida
Yo contemplo los brillantes fantasmas de belleza;
Los fantasmas de falsa belleza
Que ocultan todas las maldades de Dzaninn.
Los veo con ansia infinita,
Tan parecidos a mi amada:
Aunque en sus ojos brilla su maldad;
Su crueldad e impiedad,
Más despiadada que Thaphron y Latgoz,
Doblemente nociva por su disimulo que atrae.
Y sólo en los sueños de medianoche
Aparece la perdida doncella Nathicana,
La pálida, la pura Nathicana
Quien se desvanece en la mirada del soñador.
Una y otra vez yo la busco;
Y en mi lástima recurro a los profundos tragos de Plathotis,
Profundos tragos mezclados en el vino de Astarte
Y fortalecidos con lágrimas de largo llanto.
Y añoro los jardines de Zais;
Los amados, los perdidos jardines de Zais
Donde surge el blanco nephalot,
El flagrante heraldo de medianoche.
El potente último trago estoy preparando;
Un brebaje con el cual los demonios se deleitan;
Un trago con el cual desaparezca el color rojo;
El horrible coma llamado vida.
Pronto, pronto, si no me falla el brebaje,
El rojo y la locura se desvanecerán,
Y en la profundidad tenebrosa habitada por gusanos
Se pudrirán las cadenas que me han sujetado.
Una vez más los jardines de Zais
Resplandecerán blancos en mi visión largamente torturada
Y en medio de los vapores de Yabon
Se levantará la divina Nathicana;
La eterna, restaurada Nathicana;
Cuya imagen no es posible encontrar en vida.

NOTAS:

1.- Otra débil acentuación “erótica” que puede hallarse en la obra lovecraftiana es la canción incluida en su relato La Tumba (Obras escogidas. H. P. Lovecraft. Editorial Acervo, Barcelona, 1966. p. 34). Anotemos que las pocas mujeres que encontramos en los relatos de H. P. L. suelen asociarse al mal y están menguadas de los encantos que las caracterizan en la vida real.

2.- E. A. Poe, Arthur Machen, Clark Ashton Smith y Robert E. Howard, por ejemplo.

3.- Metrical regularity. Artículo publicado en The Conservative (la publicación creada por el genio de Providence), en Julio de 1915. Actualmente incluido en el libro The Conservative. H. P. Lovecraft. Introducción de S. T. Joshi. Necronomicon Press, West Warwick, Rhode Island, 1990. p. 5.

4.- Luego de haber escrito esta introducción encontramos una interesante información que demostraría lo anterior. En el sitio http://sprg.ssl.berkeley.edu/~wcoburn/hpl/nathanic.html existe una nota que indica que H.P.L en una carta enviada a su amigo Donald Wandrei, de fecha 2 de Agosto de 1927, señalaba que el presente poema sólo era un juego, cuyo contenido era poco importante. Y así dice que Nathicana es una: “parody on those stylistic excesses which really have no basic meaning”.

5.- Lovecraft, una biografía. L. Sprague de Camp. Valdemar ediciones, Madrid, 1992. Nos referimos a la nota N° 6 al capítulo VIII, p. 384.

6.- El cuervo, Las campanas y otros poemas. Edgar Allan Poe. Editorial de Grandes Autores, Buenos Aires, 1943, p. 113.

7.- Los discípulos en Saís se encuentra incluido en Los románticos alemanes. Hoffmann, Novalis y otros. Centro editor de América Latina, S.A., Buenos Aires, 1968.

8.- El libro de lo insólito. Emiliano González y Beatriz Álvarez Klein. Segunda edición, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1994. El poema se encuentra en pp. 345-348.

©2004.Sergio Fritz Roa, por la introducción, notas y traducción.

VISIONES SOBRE LA OBRA DE H. P. LOVECRAFT” de Sergio Fritz Roa

“CRUZANDO EL UMBRAL: VISIONES SOBRE LA OBRA DE H. P. LOVECRAFT” de Sergio Fritz Roa

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Clark Ashton Smith: Poeta de las sombras (I parte)

Clark Ashton Smith

Clark Ashton Smith

La literatura preternatural de este siglo se ha visto influida de manera casi imperceptible por la obra del grandioso soñador de Auburn (pequeño punto dentro de la geografía norteamericana); es decir por la mente y mano de Clark Ashton Smith. Esta fuerza sutil – pero eficaz- ha navegado como enloquecedor incienso en los cerebros de algunos de los más importantes escritores de este tipo de literatura (Lovecraft y Bradbury, vienen de inmediato a nuestro recuerdo), calando hondo en sus propias manifestaciones narrativas.

Nadie – lo reconozcan o no, lo cual para estos efectos es decir lo mismo- parece estar libre de ese ácido influjo, de esa prosa exuberante y ominosa: August Derleth, Moorcock, Bradbury, Lin Carter, Lovecraft, Sprague de Camp, Robert Howard, Sturgeon, por mencionar algunos.

Su hechizo ha demostrado seriedad insospechada. Su melancólica figura, en cuya mirada apreciamos aquella perversión con la cual Hermann Hesse caracteriza a quienes llevan en sí el Signo de Caín, y que se nos revela en aquel libro tan poco humano, llamado Demian. En efecto, Smith conoció aquel abismo que no posee fondo (el interminable báratro tan bien descripto en el excelente relato “Los habitantes del pozo” de Abraham Merritt (*1)). Bebió como Poe, Lovecraft o Emil Sinclair – el personaje ficticio de la novela Demian-, o como Dante, el vino más amargo; el que conduce a la inmortalidad, pues mata al horrendo Gusano, que corroe la vida desde su inicio. Sus ojos extraviados lo demuestran. Sus textos lo corroboran, sin posibilidad de apelación o defensa.

Nació el 13 de enero de 1893, en Long Valley. Una vez que sus padres salieron rumbo a Auburn, él ya no saldría más de allí, como le ocurriera a su gran amigo Lovecraft con su amada Providence, a la cual divinizó en su prosa y poesía. Desde Auburn viajará mentalmente a los tiempos de la vieja Hiperbórea – dándole un aspecto macabro a este lugar que, por supuesto, nada tiene que ver con la idea Tradicional de tal centro (*2)-. Como Lovecraft, fue enemigo de la modernidad, y dedicó parte importante de su tiempo a la creación de mundos del todo diferentes al nuestro, donde todas las posibilidades coexisten en forma armoniosa. Su vida sería sencilla, incluso precaria. Lejos del dinero, lejos del ruido.

Desde pequeño dará notables y poco usuales muestras de amor por la letra impresa. Así, por ejemplo, a muy corta edad ya había devorado por completo “Las Mil y Una Noches” o la “Enciclopedia Británica”. Y esto, según Lin Carter, no una, sino varias veces (*3). La lectura de diccionarios, unida al estudio, siempre autodidacta, de algunos idiomas (fue autor de poemas escritos incluso en castellano), lo transformarán en un hombre de gran manejo de conceptos, lo cual se aprecia en la fluidez obtenida en sus mejores narraciones.

Entre sus autores predilectos pueden contarse Ambrose Bierce, George Sterling, William Beckford, E.A.Poe, Charles Fort (el célebre autor del extraño “Libro de los condenados”, tantas veces citado por H.P.Lovecraft y August Derleth), Lovecraft, Baudelaire, Robert W. Chambers, Arthur Machen, especialmente. Esto en cuanto a escritores. Respecto a sus más queridos dibujantes, podemos señalar a Harry Clarke, Rackham, Sime, y Alaistar (*4). Algunos de estos, como Clarke o Alaistar, son notables artistas, poseedores de la misma dosis “demoniaca” que puede hallarse en los textos smithianos (*5).

En sus comienzos como escritor, Smith deambuló por el círculo de autores frecuentado por Jack London, Ambrose Bierce y George Sterling. Con este último tendrá una muy buena amistad, que se expresará en la calidad de mentor literario que Sterling tendría sobre Smith, y que sólo se interrumpirá con el suicidio del poeta en noviembre de 1926, hecho que marcaría profundamente a nuestro hombre, y que seguiría a otros desiguales efectos devastadores: el suicidio del creador de Conan el Bárbaro, Robert E. Howard, en 1936 y la muerte de Lovecraft en marzo de 1937. Estos sucesos son de importancia, puesto que con la muerte de este último, Smith ya no escribirá con la calidad y continuidad anterior, como si parte de su vigor literario perdiera cualidad con la muerte de sus amigos.

El primer relato fantástico de Smith (pues luego de escribir algunas originales poesías, derivó a una literatura comercial, que poco interés presenta actualmente para los aficionados a Smith), es “Las abominaciones de Yondo”, publicada en el mes de abril de 1925, en el “Overland Monthly”.

Pronto y gracias a las sugerencias de Lovecraft, el cual ya era su camarada epistolar, Smith empezaría a probar suerte con la que sería la revista de horror y fantasía más célebre de todos los tiempos: Weird Tales. De allí, surgirían autores como los dos ya mencionados, junto a Robert Bloch, August Derleth, Robert E. Howard, Ray Bradbury, por sólo mencionar a algunos colosos.

NOTAS:

(1)- Este cuento fue publicado inicialmente en el número del 5 de enero de 1918 en la célebre revista All-Story, y publicado en castellano en la “Antología de relatos de espanto y terror”, de la editorial española Dronte. La influencia de este trabajo de Merritt – autor de la novela best sellers de su tiempo “El pantano luna”- en autores como Lovecraft o el mismo Smith es un tema aun no profundizado con seriedad por los estudiosos de Literatura Fantástica.

(2)- Para saber más sobre Hiperbórea puede considerarse como referencia general lo dicho por el mismo Lin Carter en la introducción a la recopilación de textos de C.A.Smith “Hyperborea” (Editorial Edaf, España, 1978). Desde una perspectiva Tradicional, son útiles algunos trabajos de René Guénon, como por ejemplo el ensayo “Atlántida e Hiperborea”, publicado en el libro “Formas tradicionales y ciclos cósmicos” (Editorial Obelisco, España.1984). En el fondo, de lo que se trata cuando nos referimos tradicionalmente a Hiperbórea, es a la idea del Centro, como símbolo y como lugar del cual emana la pureza. Es también el lugar de los orígenes. En cambio, Smith sólo ocupa este nombre como herramienta literaria, puesto que evoca en todos la idea de algo muy remoto, y de lo cual la historia prácticamente nada sabe.

(3). Véase la introducción de Lin Carter al texto de Smith “Zothique” (Editorial Edaf, España.1977)

(4). Véase la carta enviada por C.A.Smith al dibujante de Weid Tales, Virgil Finlay, de fecha 15 de mayo de 1937.

(5). Pocos textos, si hay más de uno, han sido publicados en nuestro idioma donde se estudie a estos dibujantes de lo exótico. El único que conocemos es “En busca de Abraxas” (Ediciones Felmar, España.1975) de N.Drury y S.Skinner, el cual se relaciona con ellos, al menos indirectamente, e incluye dibujos de simbolistas como Clarke, Alaistair y Spare, entre otros.

Sergio Fritz Roa

(2003)

Últim

Platonismo y cuento de terror

Arthur Machen (1863-1947)

Arthur Machen (1863-1947)

Te digo que todas estas cosas no son más que sueños y sombras: las sombras que ocultan el mundo real de nuestros ojos. Hay un mundo real, pero está más allá de esta apariencia y de esta visión…”

Estas frases, que aparecen en el que quizá sea el relato más conocido (1) del escritor galés Arthur Machen (1863-1947), parecen sorprendentemente calcadas del así llamado “mito de la caverna”, de Platón. Fue Roger Caillois quien, distinguiendo las categorías de “fantástico” y “maravilloso”, señaló a la primera como a un espacio cotidiano fisurado por una grieta. Un espacio de transgresión, asediado por la presencia de “lo otro”, de aquello que acecha detrás de nuestro mundo y sus coordenadas. Esta definición de lo fantástico resulta enteramente funcional al platonismo, en cuya concepción nuestro universo no es sino una mera participación, una sombra del mundo verdadero, que es el de las ideas. (En sentido platónico, no psicológico. En aquel contexto las ideas son entes con realidad objetiva, más objetiva y más real que la de las cosas.) La estructura mencionada se encuentra implícita en las religiones, o, mejor dicho, en cierto estadio del desarrollo de la mentalidad religiosa (2), y se hace explícita cuando la religión se razona, transformándose en teología. Para Platón, el mundo de las ideas es el verdadero mundo, regido por el bien, mientras el universo de las cosas no es sino algo caído, una sombra. Esta concepción alcanzó su concreción máxima con Plotino y otros neoplatónicos. De igual modo, para el pensamiento religioso el ultramundo puede ser la fuente y a la vez la finalidad del mundo, como ocurre de hecho en la concepción cristiana. Sin embargo aquello “otro” – lo sagrado – no se agota en este su aspecto benéfico. En el cristianismo, el diablo ocupa una posición antipódica – si bien menguada por su condición de creatura – con respecto al Dios de la vida. (3). La ficción terrorífica se constituiría a partir de un énfasis en el aspecto oscuro de lo sagrado. Desde luego, un cuento de miedo no tiene por qué estar compuesto de elementos sobrenaturales, y quien lo dude puede preguntarle al doctor Hannibal Lecter. Por otra parte, lo fantástico no es forzosamente terrorífico. Puede dar lugar a la maravilla, al éxtasis. (Y aquí hago entrar en juego una concepción de “maravilloso” distinta a la proporcionada por Caillois.) No se trata, entonces, de una equivalencia estricta sino de un privilegio. Lo fantástico es un campo no exclusivo, sino privilegiado para el espanto. La razón de este énfasis hay que buscarla en el propio carácter transgresivo, desestructurante, de lo fantástico. Su fisura – aquella simbolizada por la grieta en el muro de la Casa Usher – puede volverse el comienzo de la locura. Así lo han percibido, clara u oscuramente, los autores de “cuentos de terror preternatural”, según la expresión de Lovecraft. Para algunos de ellos – el propio Lovecraft, Machen, William Hope Hodgson – la ideología platonizante que subyace a sus relatos es enteramente consciente, explícita, y se transforma en la estructura formal de los mismos, constituyendo una visión de mundo que roza la teología.

Todo lo anterior resulta especialmente claro en el caso de Arthur Machen. No solo resulta platónico en forma explícita y muy evidente. También consigna la ambivalencia de lo sagrado. “Brujería y santidad (…) esas son las únicas realidades”, dice en uno de los textos más sorprendentes producidos por la literatura fantástica, la primera parte de “El Pueblo Blanco.” (4) Sabe, entonces, que lo suyo – el miedo – es un énfasis, no desconoce la vertiente luminosa de “lo otro”, aunque esta no sea el tema directo de un artista “terrorífico”. En este punto resulta sutilmente distinto de Lovecraft. El soñador de Providence era un ateo según propìa declaración, y se definía a sí mismo como “materialista mecanicista” y “monista dogmático” (5), mientras Machen parece haber sido un sujeto con inquietudes místicas. Tiende a probarlo su afiliación a la “Golden Dawn”, así como su posterior reconversión al cristianismo. Lovecraft es en sus textos un pesimista que contempla un mundo asediado por potencias negras, sin atisbar posibilidad alguna de defensa. (6). En Machen se insinúa la partición del campo de lo sagrado. El espacio macheniano comienza a constituirse como tripartito, y no bipartito como es regla en el relato fantástico en general. Esta tripartición del espacio, la misma de la estructura religiosa tradicional, se muestra de manera clara en algunos cuentos maravillosos donde las hadas, haciendo causa común con los mortales, se enfrentan a las malvadas brujas. Y, si de acuerdo con Rosemary Jackson, lo propio de lo maravilloso es la elaboración de mundos alternativos (7), de las que nuestra propia realidad resulta ausente, como ocurre en la obra de Tolkien, lo que vemos desenvolverse en ellos es el conflicto de los dos polos de lo sagrado en estado puro. Aquí el platonismo ha desaparecido, puesto que ha desaparecido el sujeto realista, que es el sujeto del relato fantástico. Nos hallamos al otro lado del espejo, donde ángeles y demonios luchan desenmascarados. Pero no es este el mundo de los cuentos de miedo.

Notas.

  1. Arthur Machen. “El Gran Dios Pan.” En “Antología de Cuentos de Terror.”, Vol. III. Alianza Editorial, Madrid, 1982. Pág. 10.
  2. “La siguiente etapa importante es aquella en que el poder misterioso se concibe no en, sino detrás de los objetos y eventos.” Julian Huxley. “Religión sin Revelación.” Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1967. Pág. 172. El subrayado es del autor.
  3. “(…) esa santidad no tiene en su origen el sentido restringido que le damos, referido únicamente a lo < sagrado que es bueno>, sino que también puede incluir a lo <sagrado que es malo.>” Id., Pág.160.
  4. Arthur Machen. “El Pueblo Blanco.” En “Antología de Cuentos de Terror.” Ob. Cit. Pág. 73.
  5. Según Rafael Llopis. “Los Mitos de Cthulhu.” Alianza Editorial, Madrid,1970.
  6. Para Lovecraft- que, como he dicho, fue un terrible pesimista- no hay modo de defenderse de los Primordiales salvo, si acaso, por el azar. Los benévolos Dioses Arquetípicos, enemigos de los Primordiales a los que mantienen reprimidos mediante signos místicos, son en realidad creación de Derleth. Sólo al final de sus días e influido por éste, aceptó Lovecraft en sus últimos cuentos la posibilidad de defenderse del Mal, aunque sin especificar los métodos.” Rafael Llopis. “Los Mitos de Cthulhu.” Ob. Cit.Pág.36.
  7. Rosemary Jackson. “Fantasy: literatura y subversión.” Catálogos Editora, Buenos Aires, 1986.

Patricio Alfonso

(Marzo de 2001)

BREVE INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE H.P.LOVECRAFT

Howard Phillips Lovecraft llega a este mundo el año 1890 en Providence, Estados Unidos. Su vida es la historia de una reclusión física y ante todo espiritual en la ciudad natal. Sólo en pocas ocasiones saldrá de Providence a otros lugares, como Boston, Quebec, Filadelfia o New York; sin embargo, su mente, dotada de una imaginación excepcional, viajará con prodigiosa celeridad a la Hélade clásica, al Egipto de los faraones, al planeta Venus, a la aristócrata Inglaterra del siglo XVlll.

Gran escritor y gran lector, nadie podría negar que su existencia fue la Literatura, a la cual le otorgaba un valor no apreciable en los abstractos términos económicos. Sabemos que continuamente reprochó a los editores su labor marcada por lo que entendía como afán mercantil, cuando en realidad éste no era más que el legítimo deseo de subsistir en una sociedad metalizada e impuesta. Despreció a los autores que escribían sólo por fama o dinero. Para él, el arte narrativo era la más fiel expresión de la pureza de contenidos mentales de su emisor. Guerrero de causas perdidas, criticó duramente el verso libre, por estimarlo un ejercicio flojo, no digno de los Poetas.

Su visión acerca de lo que debe ser un hombre mantenía estrecha relación a la del gentleman, lo que equivale a decir aquel que mide cada expresión, cada palabra, antes de proferirla; el ser cultivado que no requiere del trabajo, pues aquello limita el tiempo para la creación literaria y la manutención de ese clásico oficio de su venerado siglo XVlll, conocido como arte epistolar. Muchos creen que Lovecraft habría escrito cien mil cartas, lo cual es muy posible. Algunas de éstas incluso sobrepasan las cuarenta páginas. En ellas se refería a los más diversos asuntos, los cuales jamás estaban distantes de la esfera de interés del caballero que Lovecraft fue: astronomía, política, técnicas literarias, historia de Roma, poesía griega, idiomas, ciencias.

Quienes lo conocieron, como Frank Belknap Long y Robert Bloch – ambos escritores consagrados en los géneros de terror y ciencia ficción – solían referirse a HPL (forma con la cual sus amistades lo identificaban, y que corresponden a las iniciales de su nombre) como un ser extremadamente amable, dotado de gran humor, lo cual parece contraponerse con el mito que ciertos periodistas han querido hacer de él, y que nos habla de alguien que despreciaba a sus semejantes.

A modo de resumen y para agudizar la comprensión de la narrativa de H.P.Lovecraft, podemos decir que ésta puede escindirse de la siguiente forma:

En primer lugar los cuentos de fantasía pura. Allí encontramos relatos influidos por Lord Dunsany, uno de los mayores cultores de ese género que los españoles llaman “Espada y Brujería”, y en el cual se cuenta uno de los mejores amigos de Lovecraft: Robert E. Howard, cuyo personaje Conan el bárbaro es conocido preferentemente gracias a las revistas de historietas y el cine. Ejemplos de cuentos lovecraftianos de Fantasía propiamente tal, son, entre otros, La Nave Blanca, La Llave de Plata y Los Gatos de Ulthar.

En segundo lugar, están los relatos y novelettes de horror numinoso, es decir aquellos que nos hablan de la espantosa inmensidad del cosmos, de los poderes nigrománticos que subyacen en extraños lugares del planeta, de civilizaciones extraterrestres asentadas hace miles de años en nuestra insegura Tierra. En esta categoría se encuentra lo mejor de la creación de Lovecraft. Por ejemplo, En las montañas de la locura, La sombra sobre Innsmouth, Los sueños en la casa de la bruja y El llamado de Cthulhu. La visión pesimista del escritor queda manifiesta en estas joyas del horror, que incluyen, además, muchos elementos esotéricos y científicos, lo cual confiere apreciable originalidad respecto a los clásicos relatos de ficción.

En tercer y último lugar, están los relatos que continúan la línea clásica de terror, entre los cuales hemos de mencionar a Hipnos, Aire Frío, La tumba y Arthur Jermyn.

¿Cuáles serían los tutores literarios de H.P.L? Señalamos de paso a Lord Dunsany. Además es notoria la presencia del espíritu, pero no del estilo, del británico Arthur Machen: sus ideas acerca del mundo pagano y la magia causaron vivo interés en Lovecraft, quien utilizó ambos elementos en sus propias creaciones. Por supuesto nuestro autor no pudo abstraerse de la influencia de ese coloso llamado Edgar Allan Poe, y cuya existencia y figura nos muestra un claro precedente lovecraftiano. Las primeras obras del “Genio de Providence”, fueron en cierta manera imitaciones del estilo de aquel a quien consideraba su Maestro. Tanta fue la admiración de HPL por Poe que le dedicó un capítulo entero en su breve ensayo El horror sobrenatural en la literatura. Por lo demás no nos parece extraña esta admiración, si recordamos que el padre del cuento en su forma moderna o consolidada es Poe, como también lo es del género policial y del terror psicológico.

Otros escritores que pertenecieron a la galería de favoritos son Algernon Blackwood, M.R.James, W.Hope Hodgson, Ambrose Bierce y su amigo, el poeta y escultor Clark Ashton Smith, quien a su vez hace de HPL uno de sus autores predilectos.

Entre los méritos de la obra de Lovecraft encontramos el haber sobrepasado el habitual horror psicológico, humano demasiado humano, por uno cósmico, existencial. Por algo Fritz Leiber se refirió a HPL como “Copérnico Literario”, pues Lovecraft desplazó al hombre del centro de la narración, instaurando a cambio como soberano al cosmos, y en términos generales o amplios, al ambiente. Esto explica el hecho que en HPL prácticamente no encontramos diálogos, sino descripciones de lugares o sucesos. El hombre es secundario en la literatura de Lovecraft. Para él lo único importante es mostrar la grandeza aplastante del universo, sistema filosófico donde no cabe ese fetichismo que hace del hombre el centro de las cosas, y que se llama antropocentrismo, del cual la revolución francesa es uno de sus difusores.

Caracteriza además al lenguaje lovecraftiano, si se nos permite la expresión, una “sobreadjetivación” que orienta el estado anímico del lector, técnica que hoy suele ser muy criticada, pero que si somos sinceros incluso se encuentra en autores como Borges, por lo demás un asiduo lector de HPL, y a quien jamás se le criticó tal uso estilístico.

La presencia de elementos tomados del esoterismo ocultista como del periodismo y la ciencia, confiere a los relatos de Lovecraft un atractivo difícil de explicar, pero que sin duda conocen sus admiradores. Ese marco de erudición mítica unida a teorías modernas como las del físico Einstein, genera un ambiente que une conocimiento sagrado y saber profano. Sería necesario que estudiosos adheridos a la línea inaugurada por Mircea Eliade realizaran una profundización de los ciclos míticos lovecraftianos desde una perspectiva de las religiones comparadas o que utilizaran los criterios orientadores que han dado autores como René Guénon y Julius Evola.

De los aciertos de su obra, hemos de mencionar un panteón de monstruos ávidos de poder, y a quienes nada le interesan los hombres, salvo como meros instrumentos que le permitirán la posterior liberación a través de la mención de extrañas palabras tomadas de un libro llamado Necronomicon, cuya autoría pertenecería a Lovecraft según sus propios dichos, pero que para acuciosos o quizá sugestionables investigadores tendría una existencia real. Estos dioses estarían atrapados muchos de ellos en lugares terrestres y otros en el espacio, hasta que, obviamente, llegue el día en que los astros tomen una posición benéfica a su escape.

Azathoth, Nyarlathotep, Shub Niggurath, Cthulhu, son algunos de quienes componen esta amenaza alienígena que se retrata en las mejores páginas de HPL, y cuyos impronunciables nombres, sin embargo, permanecen con inusual adherencia en la mente de los coleccionistas lovecraftianos.

Conviene referirse ahora a un hecho de gran interés para los estudiosos de la Literatura Fantástica. En párrafos anteriores nos referimos a los autores que influyeron a HPL. Pero, ¿la narrativa de Lovecraft tuvo ecos en otros autores? Diremos que sí los tuvo, y es más: aun sigue siendo buena fuente para guionistas, dibujantes, y, por supuesto, escritores. Ya en vida HPL tuvo admiradores que imitaron sus relatos e ideas para formar lo que podríamos llamar “Escuela Lovecraftiana”, y que originalmente se vio formado por el célebre Círculo de Lovecraft, del cual tantos hablan, y que no era otra cosa que el grupo de amistades literarias de HPL. Entre ellos estaban los mencionados Robert Howard, F.B.Long, Robert Bloch y C.A.Smith, como quienes serían sus editores post-mortem: August Derleth y Donald Wandrei. Pero además se encontraba Henry Kuttner, autor admirado por Ray Bradbury, marido de otra amistad de Lovecraft, la cuentista Catherine L. Moore, como algunos otros entre los que sobresalen Hazel Heald, Adolphe de Castro, Robert Barlow y C.M. Eddy, Jr.

Luego se sumarán a estos fans autores como Joseph Ramsey Campbell -sin duda el mejor escritor inglés de horror de la segunda década del siglo XX-, Brian Lumley y el mismo Stephen King, entre una cantidad de emuladores imposible de señalar aquí dada su vastedad. Entre los directores que han tomado los argumentos lovecraftianos para llevarlos al cine, está el consagrado John Carpenter, quien es el único entre una pléyade de cineastas supuestamente “lovecraftianos” que ha tomado en serio los relatos de HPL.

De los dibujantes, recordemos el nombre de uno: Alberto Breccia, quien hizo un trabajo excepcional al graficar algunos de los cuentos de los Mitos de Cthulhu, denominación ésta que pretende agrupar los vocablos, divinidades y libros subyacentes en el horror numinoso y arquetípico urdido por nuestro autor.

Pero no sólo la literatura, el cine, y el dibujo se han visto transformados por Lovecraft, sino de alguna manera la escultura y la música, especialmente el rock duro, el cual ha tomado nombres de relatos o temáticas lovecraftianas para nutrir sus canciones. Además el mundo del ocultismo se ha valido de la posesión de las oscuras entidades de HPL para validar sus débiles razones, a la vez que ha incluido en sus ritos a Cthulhu, Dagon y Azathoth. Sin duda los seguidores de Crowley y La Vey, no desconocen la onírica visión salida del cerebro de Lovecraft, a la cual, sin embargo, le han dado, hay que decirlo, una interpretación demasiado manoseada.

La mente de Howard Phillips Lovecraft, sin duda, fue un cosmos único, tan maravilloso y rico en conceptos e imágenes que hasta hoy día, época de prodigiosos adelantos, nos sorprende. Su habilidad para causar impresiones en un tipo de literatura, como es la de horror, que exige tanta capacidad al escritor, es notoria y evidente. En verdad muchos han explorado esta expresión narrativa, pero muy pocos lo han hecho exitosamente; y es obvio, dado que, al ser fantasía de lo que se habla, nuestra lógica está predispuesta a negar los hechos mencionados en las páginas que escépticos leemos.

En este difícil Arte, los nombres de Poe, Machen y Lovecraft sobresalen. Y nuestro amigo junto al creador de ese onírico poema llamado El Cuervo, disputa el primer lugar.

Sergio Fritz Roa

(Santiago de Chile, Noviembre de 2001)

Presentación

Durante años nos hemos complacido leyendo, soñando y viajando a los mundos fantásticos personales y a los creados por plumas más expertas que las nuestras. Como un tributo a los maestros de la prosa y poesía fantástica hemos creado este sitio, con la esperanza que quienes nos leen se internen por esa ciclópea Kadath, región yerma del sueño.

Hemos incluido material personal y de la extinta Liga Lovecraftiana que fundamos allá por 1990 en Providencia, Santiago (Chile). También adjuntamos otros textos de interés, más recientes.

Saludos a todos nuestros visitantes desde el páramo de Kadath…